La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó hoy el intento de restringir la ciudadanía por nacimiento -un derecho arraigado en el tejido de la sociedad-, echando por tierra una de las principales prioridades del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su campaña contra la inmigración.
El fallo, por seis votos contra tres, supuso la segunda vez este año que el tribunal ha invalidado una iniciativa importante de Trump, tras su decisión de febrero de anular sus aranceles globales.
Los magistrados confirmaron la decisión de una corte inferior que bloqueó el decreto de Trump, que ordenaba a las agencias no reconocer la ciudadanía de los niños nacidos en Estados Unidos si ninguno de sus progenitores es ciudadano estadounidense o residente permanente legal.
Quienes impugnaron la orden de Trump argumentaron que viola el texto de la 14ª Enmienda de la Constitución, que confiere la ciudadanía a quienes nacen en Estados Unidos y están “sujetos a su jurisdicción”.
Trump, que ha puesto a prueba en repetidas ocasiones los límites del poder presidencial en materia de política interior y exterior, firmó el decreto el año pasado, en su primer día de vuelta al cargo, como parte de un conjunto de medidas drásticas contra la inmigración legal e ilegal.
Los críticos han acusado al Presidente republicano de discriminación racial y religiosa en su enfoque de la inmigración.
La Suprema se pronuncia sobre lo que significa ser ciudadano justo antes de la festividad del 4 de julio, cuando Estados Unidos conmemora el 250 aniversario de su fundación, en una dura derrota para Trump.
Antes de la sentencia, algunos expertos habían estimado que la directiva de Trump podría afectar a la situación legal de hasta 250 mil bebés que nacen cada año y podría obligar a las familias de millones más a demostrar la ciudadanía de sus recién nacidos.


