Saltillo despertó este viernes con la noticia del fallecimiento de una figura entrañable en su memoria colectiva. Doña Nohemí Durán Reyes, fundadora del restaurante que lleva su nombre y guardiana del que muchos consideran el mejor caldo de res de la ciudad, murió de causas naturales a la edad de 84 años.

Su legado comenzó cuando apenas tenía 22 años, sirviendo platos desde su primer local donde hoy se alza el Distribuidor Vial El Sarape. Años después, se trasladó al emblemático cruce entre el bulevar Francisco Coss y la calle Matamoros, donde su sazón se convirtió en referencia y tradición.

Durante más de seis décadas, Doña Nohemí atendió personalmente a sus comensales, convirtiendo su restaurante en un espacio donde políticos, artistas y miles de saltillenses encontraron no solo comida, sino memoria, refugio y conversación. Las paredes del restaurante cuentan la historia con imágenes que retratan a la señora junto a figuras destacadas del ámbito nacional y local.

Más que una restaurantera, fue una anfitriona generacional. Su partida deja un hueco difícil de llenar, pero su nombre seguirá presente en cada cucharada de caldo que evoque el sabor auténtico del Saltillo de siempre.

Desde Nación Norteña, nos unimos al duelo de familiares, amigos y toda la comunidad que alguna vez fue recibida con una sonrisa y un plato caliente en la mesa de Doña Nohemí.