La justicia en Coahuila volvió a demostrar su peculiar sentido del humor. José Heriberto N., mejor conocido en el bajo mundo (y en las chelerías de la ciudad) como “Beto Caguamas”, salió en libertad condicional después de abrir la cartera y soltar la módica cantidad de 3 mil pesos como “reparación del daño”.
Sí, leyó bien: tres mil pesitos. Lo que en un fin de semana de promoción 2×1 en la tienda de la esquina equivale a unas cuantas docenas de caguamas, fue suficiente para que el hombre acusado de narcomenudeo y posesión de narcóticos con fines de comercio consiguiera suspender su proceso penal.
La Jueza de Control, Mariana Brigette Rodríguez, aceptó el acuerdo al que llegaron los abogados del imputado bajo la figura de un medio alterno de solución de controversias, esa maravillosa herramienta que en México funciona como “pagar y vámonos”.
Eso sí, “Beto Caguamas” no se fue sin compromisos: deberá presentarse periódicamente ante la autoridad judicial, someterse a un tratamiento contra las adicciones y, lo más difícil de todo, mantenerse en el camino recto durante seis meses.
De lograrlo, el hombre que alguna vez hizo fama con corridos, cheves y escándalos, podría escribir un manual: “Cómo pasar de narcomenudear a ser libre por menos de lo que cuesta un iPhone usado”.
Mientras tanto, en redes sociales, algunos ya bromean con que la nueva moneda oficial de la justicia coahuilense es la “caguamamoneda”, donde cada litro de cerveza equivale a puntos de libertad.



