La indignación se desbordó en Santa Catarina tras el sacrificio de al menos 70 perros en instalaciones municipales, un hecho que ha sacudido a activistas, vecinos y defensores de los derechos animales. Las imágenes de los cuerpos apilados, difundidas por colectivos locales, han encendido una ola de protestas y exigencias de justicia.
¿Qué ocurrió?
Según reportes preliminares, los animales fueron sacrificados en el Centro de Bienestar Animal del municipio, presuntamente bajo órdenes internas que aún no han sido esclarecidas. La versión oficial apunta a una “medida sanitaria”, pero organizaciones como Rescate Animal NL denuncian que no hubo protocolos adecuados ni transparencia en el procedimiento.
Reacción oficial
El gobernador Samuel García ordenó una investigación inmediata, calificando el hecho como “inaceptable” y prometiendo sanciones ejemplares. “No vamos a tolerar actos de crueldad disfrazados de política pública”, declaró en redes sociales. Sin embargo, voces críticas señalan que el daño ya está hecho y que el problema va más allá de un caso aislado.
Voces desde la calle
“No eran plagas, eran seres vivos. Muchos estaban en adopción, otros eran parte de colonias protegidas. Esto fue una masacre”, denunció Mariana Ríos, voluntaria en refugios locales.
Las protestas no se hicieron esperar. Este fin de semana, decenas de personas se congregaron frente al Palacio Municipal con pancartas, veladoras y fotografías de los animales sacrificados. La exigencia es clara: justicia, transparencia y una reforma urgente en la política de bienestar animal.
¿Qué está en juego?
Este caso pone en evidencia la fragilidad de los sistemas de protección animal en municipios del norte del país. La falta de regulación, capacitación y voluntad política ha convertido a muchos centros de control en espacios de exterminio más que de cuidado.



