El triunfo que sacude al establishment

La llegada de Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York no es un accidente electoral: es un terremoto político. Slavoj Žižek, filósofo esloveno conocido por su estilo provocador y su crítica al capitalismo global, interpreta este hecho como la confirmación de que el socialismo democrático puede movilizar multitudes con la misma fuerza que el populismo de derecha.

Mamdani no buscó el centro ni suavizó su discurso: apostó por hablarle directamente a los desilusionados, a quienes el sistema había dejado fuera. Y ganó.

El enemigo interno

Žižek advierte que el verdadero peligro para Mamdani no está en Trump, sino en el aparato demócrata. La vieja guardia liberal, más preocupada por mantener privilegios que por transformar la realidad, podría convertirse en el principal obstáculo de su gobierno. En otras palabras: el establishment demócrata y el populismo trumpista podrían terminar aliados en un mismo objetivo: sabotear cualquier intento de cambio radical.

El mapa político en mutación

El análisis de Žižek dibuja un escenario de cuatro polos:

  • Republicanos ortodoxos, atrapados en la inercia.
  • Demócratas tradicionales, sin visión clara.
  • Populistas de derecha, con capacidad de movilización.
  • Socialistas democráticos, que representan un movimiento político real.

La conclusión es contundente: las elecciones decisivas del futuro no serán entre demócratas y republicanos, sino entre populistas de derecha y socialistas democráticos.

Pragmatismo con principios

Žižek insiste en que los socialistas democráticos no deben romper de inmediato con el Partido Demócrata. La estrategia es practicar un “pragmatismo con principios”: usar las estructuras existentes para movilizar a las bases, pero sin renunciar a métodos más radicales cuando las circunstancias lo exijan. Mamdani, al conquistar desde dentro, encarna esa táctica.

Slavoj Žižek coloca la victoria de Zohran Mamdani como un parteaguas: la izquierda ya no debe temer al radicalismo, porque ahí está su fuerza. La gran apuesta roja no es solo un triunfo electoral, es un desafío directo al corazón del establishment.