La madrugada de este martes 27 de enero falleció en la capital coahuilense Guadalupe Chávez Baeza, legendario parador en corto y uno de los hombres más trascendentes en la historia de los Saraperos de Saltillo. Su partida marca un día de duelo para la afición verde, que hoy despide a un referente absoluto del club y a un símbolo de la grandeza beisbolera en Coahuila.

Conocido simplemente como “Lupe” Chávez, defendió durante 15 temporadas los colores del sarape, ganándose un sitio irrenunciable en la memoria colectiva por su entrega, carácter y liderazgo dentro del diamante. Aguerrido, disciplinado y dueño de una personalidad forjada al filo de la competencia, será recordado eternamente como el primer pelotero en integrar el roster de los Saraperos, abriendo con su presencia la primera página de una historia que marcaría a generaciones.

Nacido el 6 de mayo de 1949 en San Francisco del Oro, Chihuahua, debutó en la Liga Mexicana de Beisbol en 1967 con los Sultanes de Monterrey. Dos años más tarde, en el draft de expansión de 1969, fue seleccionado por Saltillo, destino donde consolidaría su legado y al que entregaría sus mejores años como profesional.

Sus números son testimonio de una carrera ejemplar:
Líder histórico del club en juegos jugados (1,659), turnos al bat (5,848) y triples (52).
Segundo lugar en hits (1,633) y carreras anotadas (831).
Tercer lugar en dobles (230).

En total, a lo largo de 18 campañas en la Liga Mexicana de Beisbol, conectó 1,644 imparables, 232 dobles, 43 cuadrangulares y produjo 559 carreras. Su defensiva, precisa y elegante, lo convirtió en un parador en corto de época, formando llaves de doble play aún recordadas junto a Gabriel Lugo y Juan Navarrete. Su impacto fue tal que la organización retiró el número 15, elevándolo al rango de inmortal sarapero.

Hoy Saltillo despide a un gigante. Un hombre cuya vida estuvo unida al beisbol y cuyo nombre quedará grabado en la historia del equipo del sarape.

Descanse en paz, Guadalupe Chávez Baeza. Su leyenda apenas comienza.