Lo que parecía una escapada romántica terminó en historia policiaca cuando una joven pareja decidió “avivar la llama” en el Cañón de San Lorenzo… literalmente.

En plena temporada de alto riesgo de incendios forestales, los enamorados pensaron que una fogata sería el escenario perfecto para compartir calor, miradas y —por qué no— promesas ardientes bajo las estrellas de la Sierra de Zapalinamé.

Pero el fuego del amor subió demasiado de temperatura y terminó generando una fumarola que alertó a la autoridad.

Elementos de la Policía Municipal de Saltillo ascendieron hasta la parte alta del cañón y encontraron a la pareja “echando chispa”. Sin embargo, la patrulla llegó con más sirena que serenata y apagó no solo la fogata, sino también la llama de las caricias.

El romanticismo se transformó en lectura de derechos, y las manos que minutos antes se buscaban entre suspiros, terminaron separadas rumbo a la comandancia.

Autoridades recordaron que en zonas forestales está estrictamente prohibido encender fogatas, aunque sean por amor.

Porque cuando Cupido juega con cerillos, quien termina soplando es la Policía Ambiental.

Moraleja: si van a encender la pasión, que sea sin leña y sin riesgo para el ecosistema.