Lo que debía ser un día normal en el Family Fitness Villalta, al norte de Saltillo, terminó en CrossFit nivel “corre que ahí vienen los actuarios”.
A eso del mediodía de ayer, autoridades entraron al gimnasio como si fueran parte de una clase sorpresa de sorpresa HIIT, ordenando desalojo inmediato por un adeudo de más de 1.8 millones de pesos.
Clientes que estaban en plena sentadilla, en plan “hoy sí me pongo fit”, tuvieron que huir sin enfriar, sin proteína y sin dignidad.
Mientras tanto, los de la mudanza sacaban máquinas como si fueran a montar un gimnasio clandestino en la banqueta.
La cereza del pre-workout:
Resulta que nada del equipo pertenecía al gym… así que ni embargo pudieron hacer.
Eso sí, el desalojo quedó como PR del mes.
Entre que el negocio debía tres meses de renta y que, según fuentes, ingresaban más de 3 millones al mes.
Lo único seguro es que los más afectados fueron los clientes… algunos con mensualidades pagadas por adelantado y otros con días activos.
Finalmente, el gimnasio quedó cerrado por tiempo indefinido.
El músculo se queda, la renta no.



