Saltillo, Coahuila.— Este sábado 4 de julio de 2026 se confirmó el fallecimiento de Álvaro Morales Rodríguez, empresario, notario, docente y filántropo cuya vida profesional y compromiso social marcaron el desarrollo jurídico, económico y comunitario de la capital coahuilense.
Formado en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, inició su carrera como agente del Ministerio Público en 1963. Fue secretario del Ayuntamiento de Saltillo y director de Asuntos Jurídicos Fiscales en la Secretaría de Finanzas estatal.
Su mayor reconocimiento llegó como titular de la Notaría Pública número 32, donde ejerció durante más de 40 años, siendo distinguido en 2012 como decano de los notarios de Saltillo.
Morales Rodríguez también dedicó parte de su vida a la enseñanza, impartiendo clases en la Secundaria Federal No. 1 y en el Ateneo Fuente, convencido de que la formación académica era clave para el futuro de la ciudad.
Integrante de la Cámara Nacional de Comercio de Saltillo y de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, impulsó proyectos de inversión y conservación en el primer cuadro de la ciudad, buscando siempre el equilibrio entre desarrollo económico y preservación patrimonial.
Su lado más humano se reflejó en acciones concretas:
- Donación de cámaras de videovigilancia para reforzar la seguridad del Centro Histórico.
- Apoyo a proyectos culturales y educativos, convencido de que el progreso debía sostenerse en la formación de nuevas generaciones.
- Participación activa en asociaciones con un enfoque de beneficio colectivo, más allá de intereses personales.
Reconocimientos
- Galardón al Inversor del Centro Histórico (2025): por su impulso a la conservación y seguridad urbana.
- Reconocimientos de organismos empresariales que destacaron su profesionalismo y compromiso social.
Casado con Lolita Barba, padre de Álvaro Morales Barba, también abogado, Morales Rodríguez fue recordado como un hombre de familia y de profundas convicciones comunitarias.
El Gobierno Municipal de Saltillo expresó sus condolencias en redes sociales, calificándolo como “distinguido empresario saltillense”. Organismos empresariales lamentaron su partida y subrayaron su legado de trabajo, profesionalismo y solidaridad.
La muerte de Morales Rodríguez marca el cierre de una etapa en la vida pública y empresarial de Saltillo. Su figura representa la transición de una generación de notarios, empresarios, docentes y filántropos que combinaron el ejercicio jurídico con la participación activa en el desarrollo urbano y comunitario. Su impulso al Centro Histórico y su compromiso social lo colocan como referente en la defensa del patrimonio, la seguridad y el bienestar colectivo.
Descanse en paz.


