El College Football Playoff 2026 dejó una postal que parece sacada de un guion improbable: los Indiana Hoosiers vencieron 27-21 a los Miami Hurricanes en el Hard Rock Stadium y se coronaron campeones nacionales por primera vez en su historia.

Un triunfo que nadie vio venir

Indiana, un programa que durante décadas fue considerado un “relleno” en la NCAA, firmó una temporada perfecta (16-0) y se convirtió en la sorpresa más grande del futbol americano colegial. La victoria no solo les dio el título, también los colocó en la conversación de las grandes dinastías emergentes.

El héroe de la noche

El mariscal de campo Fernando Mendoza, de raíces cubanas y flamante ganador del Trofeo Heisman, cargó con la responsabilidad y respondió:

  • 186 yardas por aire.
  • Una carrera de 12 yardas en cuarta y cuatro que selló el destino del partido.
  • Liderazgo que lo proyecta como la primera selección del Draft de la NFL 2026.

Su nombre ya se graba en la memoria colectiva como el hombre que convirtió a Indiana en campeón.

Miami, el gigante caído

Los Hurricanes llegaron como favoritos, con tradición y talento de sobra. Pero se toparon con una defensa que los asfixió y un rival que nunca se intimidó. La derrota deja a Miami con la sensación amarga de haber dejado escapar un título en casa.

Más allá del marcador

  • Indiana 27 – Miami 21.
  • Yardas totales: Hoosiers 342 – Hurricanes 317.
  • Tiempo de posesión: Indiana dominó con 36:24 minutos contra 23:36 de Miami.

El partido fue un choque de estilos, pero al final la disciplina y la fe de Indiana pesaron más que la historia de Miami.

Lo que pasó en Miami no fue solo un campeonato: fue un acto de rebeldía deportiva. Indiana, el “equipo chico”, se subió al escenario más grande y lo conquistó. Una noche eterna que recuerda que en el futbol americano —como en la vida— los gigantes también caen, y los que nunca fueron tomados en serio pueden escribir capítulos en los libros de historia.