A través de los últimos años las cirugías plásticas se han puesto de moda por la gran cantidad de series de origen colombiano que han llegado al país trayendo no solo el aroma del café o de la coca, también han traído el pecado de la belleza a través de las cirugías, series como sin tetas no hay paraíso, las muñecas del narco, entre otras, han llevado a las mujeres a obsesionarse con ellas.
En las conversaciones del sexo femenino circula un adagio que suena así: “No hay mujeres feas, sino maridos pobres”, algo que ha llevado a revolucionar las famosas tandas que ya no son de los 100 pesitos por semana sino las cirugías de “tetas, nalgas, labios” y por qué no una lipoescultura y de paso una vaginoplastia para sentirse una vez más vírgenes (sin pecado).
Para la iglesia católica el cuerpo es templo del Espíritu Santo. En un texto del padre Eduardo Hayen Cuarón, editorialista de la página “Desde la fe” de la arquidiócesis de la Ciudad de México, hoy vivimos tiempos en que se idolatra la carne, o se le desprecia.
Hay un deseo razonable de hacer lucir el cuerpo con elegancia, realzar su belleza y disimular sus defectos; nada hay de malo en ello. Una sana autoestima depende, hasta cierto grado, del cuidado corporal que tenemos. San Pablo afirma que nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida (Ef 5, 29).
Hoy observamos actitudes extremas en relación con el cuerpo que no son saludables para un cristiano. Primero, la obsesión por hacerlo lucir atractivo. Hay quienes se entregan al culto corporal por cierta obsesión para atraer las miradas ajenas, las cámaras y la circulación en redes sociales; se rebasa la cosmética hasta llegar a las cirugías para fines placenteros. Muchos varones trabajan para lucir monstruosas musculaturas y mujeres por lucir curvilíneas al máximo esplendor. Mucho del culto al cuerpo está motivado por el erotismo y la cultura porno.
En temas más terrenales, el incremento de muertes y complicaciones por cirugías estéticas mal practicadas encendió la alarma mientras que la demanda de procedimientos para “mejorar la apariencia” crece impulsada por las redes sociales “como te ven, te tratan”.
El expresidente del Colegio de Cirujanos Plásticos de Coahuila, y dueño de la clínica ICER-D Juan José Méndez Treviño, hizo un llamado a las personas que desean someterse a una cirugía estética a hacerlo únicamente con cirujanos plásticos certificados y en centros hospitalarios.
Juan José Méndez, certificado con el número 911 ante el Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, sostiene que gran parte de las tragedias recientes se deben a la falta de información y a la confianza depositada en supuestos especialistas sin preparación. “Desgraciadamente, muchas de estas muertes ocurren porque las pacientes no verifican si su cirujano está certificado. Es muy fácil hacerlo: basta con entrar al portal de la SEP o del Consejo Mexicano de Cirujanos Plásticos. Ahí aparecemos quienes estamos avalados. Lo barato sale caro, y en estos casos se paga con la vida”, advierte.
En su clínica, cada cirugía implica la intervención de al menos siete profesionales: el cirujano principal, dos ayudantes, un anestesiólogo certificado, una enfermera circulante, una instrumentista y personal de apoyo. “Antes de llegar al quirófano, el paciente también pasa por radiólogo, cardiólogo e internista. Aunque sea joven, debe garantizarse que está sano”, añade.
Los procedimientos más populares fueron las lipoesculturas, los retoques faciales, el implante de senos, la abdominoplastía y el cambio de forma de los senos. “Es gravísimo que haya pacientes que conocen a su cirujano el mismo día de la operación. Eso es un error garrafal. Antes de entrar al quirófano, el médico debe conocer, evaluar y estudiar al paciente”.
En Coahuila existen actualmente alrededor de 28 cirujanos plásticos certificados, concentrados principalmente en Saltillo y Torreón. Los demás están en Monclova, Piedras Negras y Acuña. Sin embargo, el número de personas que se anuncian como especialistas es mucho mayor. “Hay dentistas, ginecólogos y médicos generales que toman cursos de fin de semana y hacen liposucciones o bichectomías. No tienen la preparación para resolver una complicación”, señala el doctor.
Un procedimiento estético seguro no debe durar más de seis horas, detalla el médico. “En ese tiempo se puede hacer, por ejemplo, una rinoplastia y una cirugía de contorno corporal, siempre con un equipo preparado. Más de seis horas aumenta el riesgo de complicaciones graves”. Muchas mujeres aspiran a tener un cuerpo “buchón”, el término hace alusión al cuerpo al que aspiran algunas mujeres, que solo se pueden lograr mediante cirugía. Un cuerpo exagerado que es a su vez signo de estatus, que muestra que pueden permitir operarse.
Sobre el debate de las cirugías en menores, el doctor señala que solo en casos médicos o reconstructivos deben practicarse intervenciones en adolescentes. “Hay operaciones que sí son necesarias, como corregir orejas prominentes o gigantomastia (senos excesivamente grandes) que causan dolor o problemas psicológicos. Pero hacer liposucciones o aumentos de glúteos a niñas de 15 años es antiético. No tienen madurez psicológica y no se deben operar”, subraya.
A su juicio, es necesario legislar con claridad en Coahuila y en el país para definir qué procedimientos son permitidos en menores de edad y cuáles deben prohibirse. “El médico debe tener la ética para decir ‘no la opero’. No todo se vale por dinero”. El cirujano reconoce que la popularidad de TikTok, Instagram y los influencers ha convertido la cirugía estética en una moda. “Ahora muchos quieren operarse por verse como alguien que siguen en redes. Pero la cirugía plástica no es para todos. Es para corregir lo que te causa un problema físico o emocional real, no para seguir una tendencia”, explica.
Los recientes casos de mujeres fallecidas tras someterse a procedimientos estéticos en clínicas sin certificación han encendido las alarmas. Ante esta situación, la diputada Beatriz Frausto, del PRI, anunció que el Congreso local impulsa una reforma de ley para que las autoridades de salud y los órganos médicos reguladores refuercen la vigilancia sobre quienes practican cirugías plásticas en el estado.
“Lo primero que estamos solicitando es un exhorto al Consejo Médico es quien regula a los doctores, revisa que tengan sus credenciales y determina si están certificados o no. Es fundamental que tanto los médicos como las clínicas estén debidamente avalados. No se puede seguir permitiendo que en cualquier clínica improvisada se hagan cirugías de alto riesgo.
Frausto destacó que el llamado va dirigido principalmente a la Secretaría de Salud y al Consejo Médico de Coahuila, para que trabajen de manera coordinada en la revisión de licencias, registros y equipamiento. El objetivo, dijo, es “cerrar el paso a los médicos patito” y garantizar que las clínicas cuenten con lo necesario para realizar procedimientos seguros.
Recordó que ya existe una ley en Coahuila que regula la práctica médica en cirugías estéticas, pero que la intención ahora es reforzar la verificación y actualizar las sanciones. “Queremos que la sociedad tenga certeza de que quienes operan están avalados y de que los establecimientos cumplen con lo que marca la ley”, añade.
Frausto también alertó sobre el llamado turismo médico en la frontera norte del estado, donde personas de otras entidades o países se operan en clínicas sin certificación. “Nos han denunciado casos de dentistas que hacen cirugías estéticas. Por eso el exhorto es general, para que todas las clínicas con salas de cirugía estén reguladas y cumplan los requisitos”, sostuvo. En cuanto a las operaciones en menores de edad, la diputada pidió la intervención de la PRONIF en caso de que se detecten irregularidades. “El derecho de los niños y las niñas está por encima de todo. Si ocurre una tragedia con un menor, la PRONIF debe actuar de inmediato”, afirmó.
La diputada Frausto anunció que propondrá una mesa de trabajo con la Secretaría de Salud para revisar el funcionamiento de las clínicas y la actualización de registros médicos. “Queremos que haya resultados reales, que la gente vea que se están haciendo revisiones y que no se repitan tragedias”, expresó.
“Estamos muy interesados en revisar cómo están actuando las autoridades. Queremos ver qué mecánica están siguiendo, cómo verifican a los médicos y a las clínicas”, explicó la legisladora
La diputada hizo un llamado a la sociedad para ejercer su parte de responsabilidad: verificar, preguntar y no dejarse llevar por precios bajos o recomendaciones sin sustento. “Es tarea de todos —dijo—. El gobierno debe supervisar, pero la gente también tiene que ser consciente y no ponerse en manos de alguien que no pueda probar que está certificado.”
El doctor Méndez Treviño menciona: “Infórmense. Busquen cirujanos certificados, revisen dónde los van a operar y no se dejen llevar por precios bajos o modas. Cuando se hace con seguridad, la cirugía plástica puede mejorar tu vida; cuando se hace sin responsabilidad, puede quitártela.”



