Agua, comida y que no les hicieran nada fue lo que en su mayoría pedían a los efectivos qué poco pudieron hacer ante el número de migrantes que buscan cruzar el río bravo.
Cerca de las 00:30 de la madrugada, el primer grupo salió de entre la oscuridad de las vías para, temerosos, recibir instrucciones de los elementos estatales que ya los esperaban con la instrucción de dejarlos pasar y de salvaguardar su integridad.
Se espera qué en los próximos días arribe a Piedras Negras un contingente cercano a los 4 mil migrantes, procedentes de Monterrey.