Una tragedia que pudo terminar en algo peor se vivió la tarde de este jueves en la colonia Vista Hermosa, donde una mujer fue arrestada luego de presuntamente incendiar su domicilio con sus tres hijas en el interior, tras amenazarlas de muerte.

El reporte ingresó al Sistema de Emergencias alrededor de las 15:00 horas, alertando sobre una vivienda en llamas entre la calle 34 y Avenida Oriente. Vecinos, aterrados, señalaron que tres niñas estaban atrapadas dentro del inmueble.

Las menores —las gemelas Karla Eulali y Paola Alexa, de 12 años, y su hermana mayor, Lesli Paulina, de 16— lograron ser rescatadas por asistentes de un templo cercano que acudieron antes de que las llamas se extendieran. Posteriormente, elementos de la Policía Municipal ingresaron a la casa y sacaron a la presunta responsable, Norma Isela Rodríguez de Anda, de 50 años, quien se negaba a abandonar el lugar mientras bomberos trabajaban para sofocar el incendio.

Según el informe policial y los testimonios de los vecinos, fue la propia madre quien provocó el fuego tras amenazar con matar a sus hijas. Relataron que las agresiones eran frecuentes y que incluso la hija mayor presentaba signos de autolesión, producto de la violencia constante en el hogar.

Las menores fueron puestas bajo resguardo de las autoridades, mientras que la mujer quedó detenida y fue presentada ante el Ministerio Público por violencia familiar e intento de homicidio.

Los vecinos, indignados, exigieron que las niñas no regresen al mismo entorno que casi les cuesta la vida. “Esa señora no está bien, todos sabíamos que las maltrataba. Si las autoridades la dejan libre y las niñas vuelven con ella, va a pasar una desgracia”, denunció una vecina.

Más allá del arresto, este caso exhibe el abandono institucional que muchas veces rodea a víctimas de violencia intrafamiliar. Las señales estaban ahí —los gritos, los golpes, las amenazas— y nadie intervino a tiempo. Hoy, tres niñas sobreviven al fuego, pero cargan con las heridas que deja una madre que debía protegerlas y no ponerlas en peligro.

Una vez más, la omisión y el silencio casi se convierten en cómplices de una tragedia anunciada.