El mundo político y empresarial de Nuevo León despide hoy a Mauricio Fernández Garza, una figura icónica y controvertida que falleció la noche del 22 de septiembre a los 75 años de edad, víctima de las complicaciones derivadas del mesotelioma pleural, un cáncer agresivo que afectaba la membrana pulmonar. Diagnosticado en enero de 2025, Fernández Garza suspendió su tratamiento médico apenas una semana antes de su deceso, optando por pasar sus últimos días en casa, “a la buena de Dios”, como él mismo lo expresó en una emotiva conferencia de prensa el 15 de septiembre. Su partida deja un vacío en San Pedro Garza García, el municipio más rico y seguro de México –y uno de los de mayor PIB per cápita en Latinoamérica–, donde gobernó en cuatro ocasiones y se consolidó como un líder firme, cultural y emprendedor.

Orígenes y formación: Hijo de una dinastía regiomontana

Nacido el 12 de abril de 1950 en Monterrey, Nuevo León, Mauricio Fernández provenía de una familia emblemática de la élite industrial del norte del país. Hijo de Alberto Fernández Ruiloba, uno de los fundadores del Partido Acción Nacional (PAN) en Nuevo León, y de Margarita Garza Sada, descendiente de la influyente familia Garza Sada –propietarios de conglomerados como Grupo Alfa–, creció en un entorno de privilegios y compromiso cívico. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Purdue de Indiana, Estados Unidos, y obtuvo una maestría en Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), complementando su formación con especializaciones en economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esta base académica lo impulsó hacia una carrera multifacética como empresario, coleccionista y político.


Trayectoria política: Cuatro mandatos en el municipio más próspero de México

Fernández Garza fue un panista de cepa, con una carrera política marcada por su enfoque en la seguridad, la cultura y el desarrollo urbano. Debutó como alcalde de San Pedro Garza García en 1989-1991, un periodo en el que impulsó políticas de orden público que sentaron las bases para la transformación del municipio en un bastión de tranquilidad y prosperidad. Regresó al cargo en 2009-2012 y 2015-2018, donde promovió iniciativas controvertidas pero efectivas, como la creación de una base de datos de empleados domésticos en 2011 para combatir secuestros y robos –una medida que generó debates sobre privacidad pero reforzó la imagen de San Pedro como el lugar más seguro del país. En 2003, compitió por la gubernatura de Nuevo León, ganando la interna del PAN pero perdiendo ante el priista Natividad González Parás.

Su último triunfo electoral fue en 2024, asumiendo el cargo para el periodo 2024-2027, que no pudo completar debido a su enfermedad.Como senador y miembro de la junta de Grupo Alfa –el gigante químico, alimenticio y automotriz regiomontano–, Fernández Garza influyó en la agenda estatal, priorizando la inversión privada y la preservación del patrimonio cultural. Bajo su liderazgo, San Pedro se posicionó no solo como el municipio más rico de México, sino como un epicentro de urbanidad y arte, con proyectos como el Centro Roberto Garza Sada en la Universidad de Monterrey.

Legado empresarial y cultural: Un coleccionista apasionado

Más allá de la política, Fernández Garza fue un empresario visionario. Fundó y presidió Comercializadora de Puros Uniser en La Habana, Cuba; Artesanarte, y el Museo del Ojo en García, Nuevo León, reflejando su pasión por el arte, los habanos y la historia. Su apoyo a la paleontología fue legendario: facilitó excavaciones en Vallecillo que llevaron al descubrimiento de un plesiosaurio bautizado en su honor como Mauriciosaurus fernandezi, un género y especie nuevos de reptil marino del Cretácico. Esta contribución científica, destacada en publicaciones de la Sociedad Geológica Mexicana, subraya su rol como mecenas que unió el patrimonio natural con la investigación. Conocido como “Tío Mau” o por su estilo extravagante –desde su presencia en TikTok con más de dos millones de seguidores hasta declaraciones directas contra el crimen organizado–, Fernández Garza era un “influencer” avant la lettre en la política mexicana. Frases como “Aquí lo van a entender por las buenas o por las malas” definieron su carácter frontal, que polarizaba pero admiraba por su autenticidad.

Despedida: Un minuto de silencio y un homenaje póstumo

La noticia de su fallecimiento, confirmada por fuentes cercanas y el PAN, generó un minuto de silencio en el Congreso de Nuevo León y tres días de luto oficial en San Pedro. El gobernador Samuel García lo despidió en redes sociales: “Puso todos sus esfuerzos en hacer de San Pedro un lugar seguro, pero también un epicentro cultural y ejemplo de urbanidad”. Roberto Gil Zuarth, fellow panista, lo recordó como “un bravo del Norte”. Su familia, colaboradores y la comunidad planean un homenaje el viernes, mientras el Cabildo designa un interino y el Congreso un sustituto permanente. Mauricio Fernández Garza no solo gobernó un municipio privilegiado; lo moldeó como un modelo de excelencia. Su legado –de seguridad implacable, mecenazgo cultural y audacia regiomontana– perdurará en las calles impecables de San Pedro y en los fósiles que llevan su nombre. Descanse en paz, Tío Mau.