El asesinato de 14 presidentes municipales en lo que va del sexenio de Claudia Sheinbaum ha encendido las alarmas sobre la seguridad en los gobiernos locales. El caso más reciente, el homicidio de Valentín Lavín Romero en Temoac, Morelos, ocurrido dentro del propio Ayuntamiento, confirma que los municipios son el frente más vulnerable frente al crimen organizado.

Municipios bajo fuego

  • Oaxaca (5 casos) y Michoacán (4 casos) concentran la violencia política.
  • En menos de dos años, el sexenio actual se acerca a las cifras de López Obrador (26 asesinatos en seis años).
  • Los antecedentes más sangrientos: Felipe Calderón (37) y Enrique Peña Nieto (42).

Los expertos advierten que los cárteles buscan capturar gobiernos municipales para controlar policías locales, inteligencia territorial y campañas políticas. En comunidades con apenas 3 a 10 oficiales de policía, la capacidad de respuesta es mínima.

Elecciones en riesgo

Con las elecciones de 2027 en el horizonte —17 gubernaturas y cientos de ayuntamientos—, la violencia contra alcaldes anticipa un escenario de riesgo. El antecedente inmediato: en el proceso de 2024 se registraron 37 asesinatos de aspirantes y candidatos, la mayoría en municipios pequeños.

La violencia política no es un fenómeno aislado: es un golpe directo a la democracia local. Cada asesinato busca sembrar miedo en comunidades enteras y demostrar que las instituciones municipales son frágiles frente al poder armado de los cárteles.

El reto para Sheinbaum no es solo reducir cifras de delitos, sino reconstruir la confianza en el nivel de gobierno más cercano a la ciudadanía. La pregunta que se impone es si el Estado mexicano podrá garantizar elecciones seguras en 2027, o si los municipios seguirán siendo el eslabón más débil de la cadena institucional.